Alianza, ese es el nombre de un libro que leí hace poco y que me llamó gratamente la atención. Su autora se llama Anne Givaudan.
No, no va sobre educación pero si transmite un aprendizaje que todos podemos llevar a cabo porque está dentro de nosotros.
Con palabras sencillas nos recuerda el cometido para el que hemos nacido. Nos recuerda que somos luz y paz detrás de las máscaras de sufrimiento con las que nos identificamos.
El libro puede parecer de ciencia-ficción pues el sendero a seguir es mostrado por los habitantes de Venus. Pero, pienso que, el que uno lo considere un relato imaginario o una historia cierta no es transcendente. Lo importante es el mensaje que se da en él y cómo resuena en nuestro corazón.
Un mundo mejor es posible pero tenemos que despertar a esa fuente de paz y alegría que somos. El mundo es un reflejo de nosotros. No busquemos culpables, símplemente actuemos. Y con actuar me refiero: tomemos consciencia de nosotros mismos. Detrás del sufrimiento está la dicha, pero debemos mirar dentro de nosotros para traspasar ese dolor (sin apegarnos a él) y encontrarla.
Lo mejor que podemos hacer por el mundo es encontrarnos a nosotros mismos.