He servido a las órdenes de los más famosos y renombrados pero sin olvidarme de los más insignificantes y desconocidos.

He viajado a los lugares más recónditos y secretos pero también me he empapado de los habitáculos más cotidianos.

Innumerables ideologías religiosas, políticas, filosóficas… tanto de grandes masas como de particulares, han sido defendidas por mí con gran ahínco. ¡Cuántas veces he renovado mis antiguas convicciones por otras casi contrarias…!

He sido elegida como oradora en innumerables discursos, aún cuando, de primera mano, no era bien recibida en la sala.

Compañera de héroes y malvados; amiga de valientes y cobardes; conocida de plebeyos y reyes; acompañante de hombres y mujeres; íntima de esposas y maridos.

Y aunque parezca que soy omnipresente sólo permanezco en los terrenos en los que reina el odio; aún disfrazándome de omnipotencia nada valgo donde El Amor entona su canto; aún siendo requerida por tantos amigos, sólo nacen enemigos allí donde pongo los pies; aún sirviendo a buenas metas torno el camino de dolor y miedo.

Y lo más irónico es que, aunque mi nombre parece disfrazarse con la palabra “ama”, una nefasta “r” cambia completamente la esencia de mi significado.

Advertisement