reflexiones


 Una dama de edad indefinida: la tersura de la juventud reflejada en la piel de su cara, la voz de la experiencia irradiando de sus ojos; unos ojos grandes que lo observan todo como si lo vieran por primera vez, unos ojos de anciana y de bebé al mismo tiempo, unos ojos a los que no se le escapan nada pero que no están seguros de nada… en definitiva, unos ojos curiosos.

Toda ella es un desafío, una cuestión. Su voz, ingenua aunque sabia, se escurre de sus labios entonando una pregunta, su cuerpo siembra la duda. Su olor abre los sentidos. Sus cálidas manos están dispuestas para acariciarlo todo…

Pero un detalle que llama más, si cabe, la atención, son las alas de la intuición que, pegadas a sus talones, la permiten avanzar lejos de la pesadez de lo terrenal, hacia mundos insospechados en los que la razón está impregnada de imaginación, creatividad, posibilidad…y duda.

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Me encuentro delante de la pantalla esperando que me responda a la pregunta pero parece que no lo va a hacer, así que intentaré contestarla yo. Detrás de Internet se esconden secretos a los que normalmente todos podemos acceder; solo hay que buscarlos…Un ordenador puede parir multitud de personas, (bueno esto no es del todo exacto, dicho así parece una barbaridad). Escribámoslo de otra manera: detrás de una computadora con Internet se esconden millones de individuos, ¿Qué no te lo crees? Pues fíjate más detenidamente y verás que detrás de cada frase hay un emisor ¿sigues sin verlo? Mira, ahí está.

Lo que quiero decir es que Internet nos ayuda a interaccionar con gente, quizás muy distante, que ni siquiera conocemos. Es una relación más global que permite descubrir teorías, conocimientos más dispares, enriquecernos. También podemos relacionarnos mediante el correo y el messenger (creo que los conoces ¿no, lector?). Hasta aquí todo bien pero, ¿qué pasa cuando el ordenador nos ciega de tal forma que no vemos a los que tenemos en frente?, ¿qué ocurre cuando nos enmudece para los más cercanos? (más…)